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Convivir con la naturaleza y sus hierbas

La presencia de hierbas en los suelos de cultivo es, y ha sido, uno de los quebraderos de cabeza más dolorosos en la historia de la agricultura. De alguna manera, las grandes empresas multinacionales agroquímicas han conseguido generar un imaginario por el que los agricultores y agricultoras del mundo carecen de confianza en la agricultura ecológica, creyendo que ésta no puede gestionar bien las malas hierbas (¡flora arvense mejor dicho!)

Ciertamente, en agricultura ecológica, la cual carece del mal atajo que suponen los herbicidas (que matan a la vida del suelo y son tóxicos para el ser humano) hay que ser más disciplinados y técnicos en este apartado.

En primer lugar, resulta necesario declarar que la idea no es acabar con toda hierba que no sea la planta que estamos cultivando, pues esta tarea podría acabar con la energía de cualquier granja. El objetivo es convivir con la flora de manera que no reduzca el crecimiento de las plantas de manera significativa. Por establecer un dato, se han llegado a tener niveles similares de producción con una presencia de la flora arvense que ocupaba más del 15% de la parcela. Existen muchos matices que decir de esta última frase, sin embargo, la gestión de la flora arvense no debe verse como una lucha, sino como una convivencia y una adaptación a la naturaleza, la cual ha puesto una planta ahí por razones lógicas (no vamos a entrar ahí en este texto)

La estrategia inicial para gestionar un problema de exceso de hierbas en el suelo es llegar a la raíz del problema. Podemos llegar a ella preguntando “por qué” hasta llegar al origen. Aquí va un ejemplo.

Las remolachas no han crecido bien en el verano

  1. ¿Por qué? Porque la hierbabuena ha crecido demasiado

  2. ¿Por qué? Porque ha encontrado un estado de crecimiento perfecto

  3. ¿Por qué? Porque el método de control de la hierbabuena ha sido quitar a mano los brotes que iban saliendo

  4. ¿Por qué? Se pensó que arrancar y el acolchado de paja sería suficiente

Conclusión, la remolacha ha crecido mal porque no se ha dado una correcta gestión de una hierba en concreto. En la próxima temporada se debería trabajar sin paja, anulando de forma eficaz y rápida todos los brotes que vayan saliendo con una azada adaptada a tal fin.

Veamos aquí algunas ideas para gestionar la flora arvense de forma eficiente. Cabe señalar que en este artículo nos centramos en un contexto de huerta a pequeña escala

  1. Cultivar aquella extensión que se puede manejar. Plantar una extensión más grande de la que tu equipo y tú podéis desherbar en un día es una mala decisión. Cuando la extensión cultivada supera la capacidad de el equipo de trabajo debe revisarse la dimensión elegida para el cultivo.

  2. Establecer setos o controles en el perímetro de la finca. Una entrada importante de semillas competidoras pueden venir de fuera. La instalación de setos o un pase de cultivador con regularidad en los contornos de la huerta reducen la presión.

  3. Algunas granjas usan una buena capa de compost para ahogar las hierbas. Personalmente creo que esto es un error, ya que la radiación solar deteriora la fertilidad del compost, necesitando aportar una mayor cantidad y por lo tanto aumentando el gasto.

  4. Uso de acolchado en cultivos de ciclo largo. Plantas como tomates, berenjenas, pimientos o puerros que pasan mucho tiempo en un mismo sitio agradecen una cobertura que limite la nascencia de hierbas. En caso de hierbas como la juncia esto no es suficiente, pero en la mayoría el resultado es satisfactorio.

  5. Flujo de diversos cultivos. Si en una cama hay un flujo constante de preparación de suelo, trasplante y cosecha no hay apenas margen para que las hierbas prosperen. Planificar bien para así poder incluir varios ciclos de cultivo en un mismo año permite tener bajo mínimos a la flora arvense.

  6. Estandarización a la hora de desherbar. Mantener bolsas para restos de hierbas y azadas adaptadas en varias partes de la finca ayuda y motiva de cara a mantener las camas limpias de hierbas. Más de dos semanas sin desherbar puede generar que las hierbas adquieran fuerza en la raíz y sea mucho más tedioso eliminarlas (a partir de 2,5 cm la tarea se complica)

  7. Mantas que atrapan la luz. J.M. Fortier ha hecho de este proceso un arte. A menudo, antes de implantar un nuevo cultivo deja una cobertura de plástico para uso agrícola que absorbe las radiaciones ultravioleta durante dos semanas. Pasado ese tiempo, muchas de las semillas de las hierbas han germinado debido al calor y la humedad. Pero debido a la falta de luz no han podido prosperar. Esta es una manera muy eficiente de reducir el banco de semillas del suelo cada vez que se cultiva algo nuevo.

Este tema daría para escribir un libro. Por el momento, que nos baste con saber que la gestión de la flora es perfectamente posible y viable hasta para granjas que no disponen de tractores ni aperos sofisticados. Basta con planificar bien las tareas y tiempos de acción así como emplear las herramientas más eficientes y la creatividad humana.

¡Desherbando con una azada uno puede apreciar aspectos de la vida de plantas y animales que muchos no pueden vivir desde sus tractores!

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