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Cómo evitar enfermedades en la Huerta Orgánica

Se sabe desde hace siglos en nuestra región. En primavera y otoño la combinación de temperaturas suaves con repetidos días de lluvia aumenta al máximo el riesgo de que los cultivos desarrollen diferentes tipos de enfermedades que lleguen a reducir la cosecha a prácticamente cero.

Para más dificultad, algunas de nuestras hortalizas pueden venir de un verano con temperaturas máximas y plagas usuales en estas fechas como puede ser la araña roja.

En este artículo repasamos las grandes técnicas de prevención y tratamiento de dos enfermedades muy comunes en otoño como son el oídio y el mildiu.


El caso del oídio

El oídio es una enfermedad típica del otoño, ya que se desarrolla en contexto de humedad normalmente fruto de cambios relativamente bruscos de temperatura entre el día y la noche. Se caracteriza por dejar una capa de polvo gris-blanquecino en las hojas. Una vez se ha instalado de manera significativa resulta complicado eliminarlo. Como particularidad, pese a ser un hongo, no le va bien la lluvia, ya que lo lava de la hoja. El oídio puede afectar a diversos cultivos. Los más sensibles son las cucurbitáceas, especialmente calabacín y pepino. No obstante, cultivos como la acelga o la zanahoria también son susceptibles.


La forma de prevenir el oídio a través de tratamientos tiene dos elementos. La cola de caballo se ha demostrado como un buen secante que, aplicado una vez a la semana, ayuda a prevenir la aparición del oídio. Algunos preparados caseros a base de ajo (rico en azufre) también resultan interesantes


Oídio en calabacín en la huerta
Ejemplo de oídio en calabacín

En caso de presencia ya de oídio el azufre resulta la opción más habitual. No obstante, debemos tener en cuenta que el azufre resulta fitotóxico en frutos cuando la temperatura supera los 28ºC.


Mildiu y enfermedades de la hoja similares


Se instala en la planta tras más de dos días de lluvias y temperaturas entre 12 y 25ºC. Una vez instalado en la planta no se puede hacer nada. La clave con el mildiu se basa en adelantarnos al período de potencial infección. Las sales de cobre, entre las que se encuentra el caldo bordelés tienen un efecto preventivo satisfactorio. Sin embargo, debemos tener en consideración que el cobre es un metal pesado con elevado poder contaminante. No aconsejamos emplear este elemento más de tres veces a lo largo de una temporada de cultivo. Otros extractos como el de cola de caballo, arcilla o polvo de cuarzo se han mostrado, aunque de manera más limitada, como agentes preventivos de esta enfermedad.


mildiu en la huerta orgánica
Ejemplo de mildiu en tomate

Metodología de la prevención

A diferencia de las plagas, las cuales también requieren de mucha anticipación, enfermedades como el mildiu son muy difíciles de revertir. Resulta imprescindible tener siempre a mano aplicaciones de meteorología (yo utilizo la aplicación de la AEMET) para detectar y adelantarse a esos días de lluvia seguida, ya que en apenas unas horas se nos puede comprometer toda la plantación de verano.


En zonas proclives al oídio (ausencia de lluvia) puede ser adecuado aplicar nuestro tratamiento preventivo una vez a la semana. En el caso del mildiu los tratamientos preventivos se realizan antes y después de los días lluviosos.


Dos reglas de oro

1. Nunca se entra en una huerta si está mojada. Cosechar, caminar entre las plantas, moverlas para supervisarlas...todo ello resulta un factor de máximo riesgo a la hora de dispersar las esporas de diferentes hongos. Por ello, hasta que no apreciemos que la huerta se ha secado completamente no entraremos en ella. Esta regla puede no cumplirse siempre, en caso de alta necesidad, en cultivos muy adaptados a la primavera o el otoño como la espinaca, las acelgas, la rúcula y demás cultivos de hoja verde. En el caso de cultivos de verano como el tomate, la berenjena o el calabacín esta regla cobra especial importancia.


2. Retirar los cultivos muy afectados es vital. Si en los bancales tenemos cultivos muy afectados por oídio lo ideal es retirarlos ya que la cosecha que obtengamos va a ser mínima y exponemos a los cultivos cercanos a desarrollarlo. El desapego necesario para poder asumir cuándo ya no merece la pena mantener un cultivo (aprovechando para plantar uno nuevo) resulta imprescindible para prevenir la propagación de enfermedades y plagas en la huerta y el vergel.


Teniendo este plan de ruta en la mano y disciplina en los tratamientos nuestra huerta se mantendrá libre de enfermedades en los momentos de mayor riesgo.


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